mie 10a. Ordinario año Par (Id=397)

Primera Lectura

Que todo el pueblo sepa que tú, Señor, eres el Dios verdadero que puede cambiar sus corazones

Lectura del primer libro de los Reyes
18, 20-39

En aquellos días, el rey Ajab convocó a todos los israelitas y a todos los profetas en el monte Carmelo. Elías se adelantó hacia todo el pueblo y dijo:
"¿Hasta cuando van a andar cojeando de las dos piernas? Si el Señor es Dios, sigan al Señor; y si lo es Baal, sigan a Baal".
El pueblo no dijo nada. Entonces Elías continuó:
"Sólo he quedado yo de los profetas del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Pues bien, tráigannos dos novillos. Que ellos elijan uno, lo descuarticen y lo coloquen sobre la leña, sin encenderla. De igual manera prepararé yo el otro. Que ellos invoquen el nombre de sus dioses; yo invocaré el nombre del Señor. El que responda enviando fuego, ése será el verdadero Dios".
Respondió el pueblo:
"De acuerdo".
Elías dijo a los profetas de Baal:
"Elijan ustedes el novillo y comiencen, porque son más. Invoquen el nombre de su dios, pero sin prender fuego".
Les trajeron el novillo, lo prepararon y se pusieron a invocar el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, gritando:
"¡Baal, respóndenos!"
Pero no se oía ninguna voz, ni respondía nadie. Ellos seguían danzando alrededor del altar que habían hecho. Al mediodía, Elías comenzó a burlarse de ellos y les decía:
"¡Griten más fuerte! Baal es dios, pero quizás esté ocupado con negocios y problemas, o esté de viaje; tal vez esté dormido y se despertará".
Ellos gritaban más fuerte y, según su costumbre, se cortaban con espadas y lanzas, hasta lograr que corriera la sangre por su cuerpo. Después del mediodía, se pusieron a delirar hasta la ofrenda del sacrificio vespertino. Pero no se oía ninguna voz; nadie respondía ni hacía caso.
Entonces Elías dijo a todo el pueblo:
"Acérquense a mí".
Y todo el pueblo se acercó a él. Elías reparó el altar del Señor, que había sido destruido. Tomó doce piedras, una por cada tribu de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dicho: "Israel será tu nombre", y con ellas levantó un altar en honor del Señor. Lo rodeó de una zanja con cabida para dos medidas de semilla; preparó la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña, y ordenó:
"Llenen cuatro cántaros de agua, y échenla sobre el holocausto y sobre la leña".
Luego dijo:
"Háganlo otra vez".
Y por tercera vez la echaron. El agua corría en torno al altar, hasta llenar la zanja. A la hora de la ofrenda del sacrificio, se adelantó el profeta Elías, y dijo:
"Señor, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios de Israel, que yo soy tu siervo, y que por orden tuya hago todo esto. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú eres el Señor, el verdadero Dios, y que eres tú quién logarás que el corazón de tu pueblo se convierta a ti".
Entonces bajó el fuego del Señor, consumió el holocausto y la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja. Al ver esto, el pueblo se postró en tierra y exclamó:
"¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!"
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 15, 1-2a.4.5 y 8.11

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Conserva me, Deus, quoniam speravi in te


Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: Tú eres mi dueño, mi único bien.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Conserva me, Deus, quoniam speravi in te

Dediquen a otros sus desvelos y corran tras ellos; yo no tomaré parte en sus sacrificios, ni daré culto a esos dioses.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Conserva me, Deus, quoniam speravi in te

Señor, tú eres mi alegría y mi herencia, mi destino está en tus manos. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha jamás fracasaré.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Conserva me, Deus, quoniam speravi in te

Me enseñarás la senda de la vida, me llenarás de alegría en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Conserva me, Deus, quoniam speravi in te

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con la verdad de tu doctrina.
Semitas tuas, Deus meus, edoce me, dirige me in veritate tua
Aleluya.

Evangelio

No he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 17-19

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"No piensen que he venido a abolir las enseñanzas de la ley y los profetas; no he venido a abolirlas, sino a llevarlas hasta sus últimas consecuencias. Porque les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra la más pequeña letra de la ley estará vigente hasta que todo se cumpla.
Por eso, el que descuide uno de estos mandamientos más pequeños y enseñe a hacer lo mismo a los demás, será el más pequeño en el Reino de los cielos. Pero el que los cumpla y enseñe, será grande en el Reino de los cielos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]